Comunicar de manera eficaz

Pasamos gran parte de nuestro tiempo con otras personas y comunicarnos de manera eficaz es esencial en las relaciones interpersonales.

La comunicación eficaz es aquella en la que mi mensaje llega a mi interlocutor de manera correcta y provocan el impacto que busco.

Obstáculos para una comunicación eficaz

El principal obstáculo para una comunicación eficaz es la falta de coherencia entre lo que digo y cómo lo digo. Y aquí… ante la incoherencia entre mensaje verbal y no verbal, mi interlocutor se quedará siempre con la parte no verbal, es decir, la impresión que le he provocado.

La primera impresión se forja en pocos segundos y depende en su gran mayoría del impacto de mi comunicación no verbal, es decir, mi voz y mi lenguaje corporal.

¿Te has preguntado alguna vez qué dice tu Voz acerca de ti? ¿Cómo suenas?

La Voz tiene un efecto real en el que habla y en el que escucha. La voz transmite información acerca de mí: entusiasmo, convicción, cercanía, calma… o … todo lo contrario. ¿Cómo contarías a un amigo que te ha tocado la lotería? Ahora recrear en tu cabeza cómo le contarías que se ha llevado tu coche la grúa.  ¿Notas la diferencia verdad?

El nerviosismo provoca tensión en las cuerdas vocales y esto altera el tono de tu voz. Sin embargo, cuando estamos relajados, los tonos son más graves. Esto que sucede de manera natural, en ocasiones se vuelve en nuestra contra, por ejemplo, cuando voy a dar una charla sobre mi negocio y al estar un poco nervioso, acumulo tensión y esto se evidencia en mi voz, transmitiendo ese nerviosismo a quien me escucha.

La buena noticia es que con práctica podemos aprender a manejar nuestra voz y, no solo eso, podemos transmitir un mensaje más profesional, seguro y confiable.

Con ayuda de un profesional especializado puedes aprender a sacar más partido de tu voz. Para ello debes tener en cuenta 3 aspectos esenciales en un trabajo vocal bien realizado:

  • Respiración. Debes aprender a respirar de manera costodiafragmática para manejar el aire según tus necesidades. La voz es aire espirado por lo que debes controlar perfectamente el soplo de aire si quieres manejar el volumen de tu voz. ¿Hablas bajo? Debes entrenar un soplo más fuerte. Si por el contrario hablas demasiado alto, conviene que entrenes un soplo más débil.
  • Postura y articulación. Una postura erguida es importante para una buena emisión vocal. La postura se trabaja en su totalidad, de arriba abajo, no es cuestión de ponerse recto sin más. Un buen trabajo postural empieza en los pies y termina en la cabeza. Y en cuanto a la articulación, se trata de abrir la boca suficiente para que tu voz tenga espacio donde resonar. Además, será necesaria una buena dicción, es decir, una articulación precisa de cada sonido.
  • Resonancia y proyección. La resonancia de tu voz es lo que le imprime calidad, es donde reside tu huella vocal. Una voz sonora, bien timbrada y modulada conquistará al que te escucha.

Como ves no se trata de una receta rápida. Se trata, en primer lugar, de descubrir tu voz actual, identificando puntos fuertes y débiles. En segundo lugar, es necesaria una reeducación para eliminar aquello que te perjudica en términos vocales. Por último, deberás entrenar y afinar este maravilloso instrumento que es tu Voz, para poder mostrar con él, lo mejor de tí.

¿Te animas?

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